Ruta por Peñalara y Castillo de Lara
La ascensión a la cima de Peñalara o Peña de Quintanilla de las Viñas, permite visitar también las ruinas del legendario Castillo de Lara.
Las tierras del viejo alfoz de Lara son una comarca repleta de valores naturales, artísticos e históricos y caracterizados por los espectaculares sinclinales colgados que la salpican. Uno de ellos es el protagonista de esta marcha: Peñalara. Su sencilla ascensión permite realizar una de las marchas más atractivas de la comarca de Lara y nos acerca a alguno de los tesoros de la zona.
Destaca entre ellos las ruinas del Picón de Lara. Una de las fortificaciones más importantes de Castilla, no tanto por su arquitectura, pues apenas quedan en pie unas piedras, como por su historia. No en vano, entre sus almenas nació Fernán González, primer conde independiente de Castilla. Sus gestas quedaron inmortalizadas en el Poema de Fernán González y la Leyenda de los Siete Infantes de Lara.
La ascensión al Peñalara se puede acometer prácticamente desde cualquiera de los pueblos que rodean este espectacular sinclinal. La opción de Quintanilla de las Viñas, al sur de la mole caliza, obliga a realizar un tramo sobre asfalto, pero permite realizar la travesía completa del macizo visitando el Picón de Lara y la ermita visigoda Nuestra Señora de las Viñas.
Otra opción es empezar la ruta a Peñalara desde Cubillejo. La pista de la derecha supone, por el contrario, un agradable paseo por la pista que asciende entre encinas. El límite entre el bosque y el llano cimero (1h.25′) está perfectamente delimitado por una curiosa acumulación de piedras. Son los últimos vestigios de una muralla defensiva celtibérica de la Edad de Hierro, hace más de 2.500 años, erigida para proteger el castro que dominaba la Peña. Desde aquí, alcanzaremos sin dificultad el vértice geodésico que señala la cima del Peñalara (1h.45′), en cuyas inmediaciones encontramos un balcón natural con vistas inmejorables al valle y a las sierras del entorno: Mamblas, Cervera, Demanda, Neila o Urbión.
Tanto si ascendemos por Quintanilla de las Viñas o Cubillejo de Lara, podemos alargar la ruta y dirigirnos ahora hacia el otro gran tesoro de esta marcha: el Picón de Lara, cuyos restos se dibujan al este. Seguimos el cordal para afrontar el tramo más abrupto de la excursión, en el que los escalones tallados en la piedra del sinclinal obligan a realizar algunos sencillos destrepes. Bajamos el primer escalón y, rodeando el peñasco conocido como la Muela, descendemos hacia la derecha buscando el mejor paso entre los farallones hasta el collado previo al alto sobre el que se alzan los restos del Picón de Lara del que apenas quedan dos trozos de pared.